domingo, octubre 25, 2009

SIN

Te imagino poco.
Es el miedo, ¿vos lo conocés?
Quema las pinturas y te desnuda en las calles.
Deforma los idiomas de los poemas,
revela los secretos de los magos.
A las musas roba el ritmo
y te imagino poco. Poco existís.
¿Será triste?
De cuando en cuando tus tetas en mis ojos
tu antiguo cántaro embrujado
tus labios silbando mi cuerpo.

No lo sé,
ayer te amaba, mañana te habré amado.
Pero sigue siendo hoy
y yo te imagino poco.

viernes, julio 24, 2009

Vaivén

Fluye peligroso
escapa de mis alientos.

Vuelve.
Nos reflejamos sin comprendernos
yo, todos los otros;
el aire que nos disputamos.

Torpes.
Buscamos un negocio tonto
que nos dejará mas pobres.

Tomá.
Dejo el aire que tomé
ya no era mío.
Jugá.
Juego.

sábado, julio 04, 2009

algunas veces
late como quien busca
decirlo todo

sábado, mayo 16, 2009

sobran preguntas.
poco antes del juicio
hay veredicto
ilusionamos
verdad que no hay;
otoño vacío

viernes, noviembre 21, 2008

Fantasmas

Los recuerdos son fantasmas. Nos persiguen sin motivo ni destino. Luego, intentamos que la vida se ordene, rigurosa y prolija. Llenamos las horas. Jugamos con un tiempo que no sabemos que tenemos. Confiamos, nos aburrimos. Hacer más o menos es casi lo mismo.
Comprendió que lo secreto es lo que nadie busca. El verdadero enigma ocurre sordo en un alma cualquiera y nunca sale de allí.

Existir es también el silencio.
Duermo mañanas y tardes. Las noches no son obligatorias: se eligen. De cuando en cuando, una noche negra agita nuestro espíritu. No son frecuentes. Casi siempre, aquí, las noches son grises. Vivimos bajo un sol que ni sale ni se esconde.

Dios nos ayude.
sin horizonte
el mundo de las nubes
no tiene soles

miércoles, septiembre 24, 2008

Tiempo

Como palitos chinos, como líneas que existen, con un origen y un destino. Finitas, extraordinariamente breves. El tiempo nos ata, una cinta que nos acerca y comprime unos con otros. Nos tocamos en el tiempo. Nos encontramos, nos perdemos y olvidamos, cuando olvidamos, solo en el tiempo.

Irregular, implacable y esquiva llega la noche, con su código estricto. Como quien se viste para una fiesta de gala, nosotros, para dormir nos desnudamos del tiempo. Entonces nos desatamos, entonces muertos y vivos convivimos sin límites ni pudores. Sueltos al fin de esta tortura de días y noches contadas y contables.

El tiempo es una forma de vigilia, una máscara incómoda. Intentamos escapar, siempre, en borracheras y sexos.

Quien sabe lo logremos.

lunes, agosto 18, 2008

Hablamos con el cuerpo. De cuando en cuando, nos sumimos en profundos silencios. Los amores nos lloran, luego nos olvidan, luego enmudecen también. Hay quien dice que la barca nos traerá de vuelta y nos dejará en algún puerto cercano, al final de esa noche de silencio y tránsito.

Quien sabe.
Siempre al filo de las conciencias, el turista total recorre la mañana. La patria es él. El fin del mundo se esconde a metros de aquí, donde no llegan sus ojos.
Siempre al filo de las conciencias, el turista total recorre la mañana. La patria es él. El fin del mundo se esconde a metros de aquí, donde no llegan sus ojos.

lunes, mayo 05, 2008

Siguiendo el consejo de los sabios retrata nubes. Todos los esfuerzos dedicados a lo efímero, único camino a la eternidad.

joder

destrozos pequeños. de salón. de juguete

destrozos
se desgarra en miniaturas los párpados
manifiesta susurros
declara suspiros
grita vocecitas

son pequeños destrozos

el alma se abandona en aeropuertos y viaja más tarde

pero llega.

miércoles, abril 09, 2008

Los elefantes son nubes. Lo sabés, lo sabemos. Podés disfrazarlos de lo que quieras: gordas jirafas, lentos camiones, pequeñas montañas. Da lo mismo: son nubes. Lloverán sobre nosotros en tormentas y gritos, inexorables. La naturaleza no siempre es sabia pero siempre autoritaria.
lluvia nos lava
en la mañana hielo;
amanecemos

martes, abril 08, 2008

Frontera

se superponen las habitaciones. el tiempo no existe.

despertás. te preguntas por la puerta. es simple, es simpático. verificás. existo, acostado temperatura pelotas. puerta. hacia algún lugar de mi cuerpo debe haber una puerta que me conduzca fuera de esta habitación con esta cama, con este olor y estesoyyoaquí. no sé bien dónde pero sé, esto sé: que soy un cuerpo sangre bolas sueño conciencia y que no importa esta oscuridad porque tiene que haber una puerta aquí, en algún lugar a mi alrededor.

mas allá no sé, antes de más allá habrá una puerta.

Es el viaje

es el viaje

la excusa la huida el regreso
es el viaje
te dejo; voy; vuelvo
mañanas
deshoras
noches
insomnios calculados

es el viaje

no hay estaciones no hay horas no hay clima

no hay vos; en ningún lado

temo no nos amemos
temo no nos amemos en ninguna parte

es el viaje

Relatividad

La relatividad es un poco cansadora. Tanto rumiarla me acerca compasivamente al fanatismo, intentando huir de la incertidumbre masiva y el hastío. Lo atractivo de las certezas es que otorgan enemigos y guerras que nos abrigan en la noche. No elegimos ser creyentes o incrédulos; todo nos es dado, por un tiempo. Buscamos algún sentido que mantenga las velas encendidas. Fiestas, dioses, amores, pasiones, libros.

La relatividad es agotadora. El único consuelo, quizás: es infinita. La inexistencia, como una llamarada, arde en innumerables dibujos.
La huída es una venganza inútil contra el asesino lento y paciente que nos acecha en todos los puertos. Y en todas las naves.
Me soñe en un mar sin horizontes.  Lo recorría, navegándolo sin barco. Un navegante auténtico, desnudo con un libro como mascarón de proa. Tuve miedo pero recordé: este libro me protege.

lunes, abril 07, 2008

Vampiro

Al acercarse a ella tuvo un segundo de duda, como si en el aire hubiera de pronto un vapor leve, helado. Se acordó de las cascadas y el frío que exhalan. Las montañas tienen el aliento de hielo; las personas...

Fue solo un instante, menos de un segundo, un pensamiento que pasa y que lo dejó sin otro que lo reemplace. Cuando volvió a pensar estaba hundido en su boca, saboreando sus labios gruesos, cuando volvió a hacerlo sus dedos estaban en ella, apartando sus negras plumas. La última vez que pensó era ella quien estaba sobre él, bebiéndoselo.

La última vez que pensó.

Luego esa sensación familiar, esa grata debilidad del amor que se evaporaba. Se sintió frío y confundido. Sus pies, agarrados de una grieta en la roca sostenían su cuerpo invertido. El resto era oscuro y confuso, tan confuso como la realidad. Recordaba un sabor como a sangre, agradable. La oscuridad que lo rodeaba le resultó familiar. Casi visible.

Gritó, como quien abre los ojos. Un sonido, sordo y luminoso, encendió el paisaje. Se echó a volar.

Z

Las palabras fueron breves. Así son los magos, pragmáticos poetas que saben que la lírica es, será o ha sido carne. Z. finalizó el poema, cerró el sobre y lo envió. El ¿mal? estaba hecho.

Entre el origen y el destino la carta fue tocada según lo previsto por trece inocentes empleados de correo. Las consecuencias fueron diversas e impredecibles. Tres de ellos ya están muertos. Los restantes preferirían estarlo.

Cuando ella abrió la carta el resultado fue distinto. Se demoró lentamente en cada palabra, las hizo carne en su mente, imagen, luz. Luego las pronunció, suavemente y despertó debajo de él, cerca del final.

Los conjuros necesitan hechiceros y hechizadas. Y trece muertos.

Tars

Los colmillos largos y curvos, como delicadas cimitarras malayas engarzadas en un rostro de armadura. Tars recorre los barrios góticos siempre hambrienta en busca de esos pequeños y curiosos mortales. Es es cosa digna de ser vista, excitando de manera total pero imprecisa: no entiendes en que parte de tu cuerpo te despierta pero la sientes, irresistible. Ella puede elegirte o no, en tu salvación no cuentas.

Su velocidad como predadora es legendaria. Se cuentan por cientos los que ha matado sin siquiera un presentimiento. Con cada uno, dos escamas de su cuerpo se duplican. Tars se sofistica en arabescos genéticos y su alma se dibuja nítidamente en sus escamas.

Pero los años a todos nos sofistican y su voracidad se demora en ocasiones en ciertos seres sensibles. Le gustan especialmente los raros, esos hechos de papel, lucecitas y origamis dispersos, frágiles y sensibles, con la eternidad de lo caduco. Los desprecia, es cierto, pero la conmueven y en ellos se demora y los deja decorar su orejas y tallar poemas en sus escamas más grandes. En estos registros los acerca a la eternidad, y esa es su manera de amar: con el tiempo y el recuerdo. Pero en el hoy, debe matar y tarde o temprano habrá de demorarlos mientras duermen al abrigo de sus curvas.

Llora brevemente y para consolarse vuelve a salir de caza por los barrios góticos.

Igna

Ocho patas transportan su espléndido cuerpo: Igna es una yegua mágica. Tiene la potencia de los hombres y la facultad de poseer como las hembras. Sabe que sólo se tiene lo que se es y ella es con sus amantes una y otra vez desde hace diecisiete mil noches. Despliega sus alas y asusta con una envergadura que dista mucho de los espacios que solemos habitar. Pero entonces, una infinidad de existencias sonríe bajo su magnánimo cobijo y confiamos también en los ojos de estos seres. Son poseídos sin abusos: acatan este destino con una amable resignación. Igna no es despótica como las reinas viriles, es simplemente inevitable. Se satisface arrebujándose contras sus protegidos y goza de ser dueña, de tener, de los otros.

Igna, como las reinas, no es nada sin sus súbditos. Su existencia depende de ellos y cada noche se los agradece con monedas de tiempo y aromas.

Nonse

¿A que reino pertenece? Nonse se mantiene en el filo de las definiciones rotundas y despierta la desconfianza de los corales y las plantas carnívoras. La verdad es que su existencia es casi siempre mineral y sus emociones ocurren a intervalos de siglos. Entre una y otra, nada, una gris y plácida montaña asentándose cada día en la tierra.

Contempla la existencia desde un lugar curioso y ajeno. Mastica de cuando en cuando las hierbas de sus laderas para adquirir consciencia: el resto del tiempo es un montaña simple hecha de una sola piedra que recuerda sus latidos como las historias que recordamos de otros. Nada le sucede y sabe que nada le ha sucedido. De cuando en cuando algún viajero descubre los grabados de los pueblos que lo habitaron que son en su mayoría ya indescifrables. Poco importan para ella. Los alfabetos le son tan fugaces como la moral y los sentimientos. Sabe que tarde o temprano todo será ilegible. Para los tiempos minerales lo mismo da una noche que diez mil años: ambas alcanzan para que las cosas existan y se diluyan.

Nonse lo sabe y no se enamora ni de letras ni de noches. Deja que el tiempo transcurra arañándolo levemente. El tiempo es el único idioma que conoce, que es el único que no hablamos.

Lupis

Su aroma es el calor de las hembras. Se acerca y se aleja en maravillosos giros; es la danza sagrada que sus ocho patas aprendieron hace siglos. Es cierto, algunos de los dones de que goza los ha comprado, pero a quién importa. La verdad es un acto de magia que no distingue células de tiendas. Indiferente, ella asusta con gracia: los millares de ojos en que detallan sus celestes cabellos son la certeza del control divino. Aún así, nadie puede negarnos que existimos cuando nos mira y la conclusión es fácil: si nos mirara siempre, tranquilamente seríamos eternos. Es hermosa, y se desliza suavemente por sus extensas y crecientes redes con la femenina ambición de atrapar al mundo.

No la he probado aún. Me entretengo en las mañanas imaginando que tiene un sabor de luces nocturnas, cercano al de las luciérnagas mágicas de los postres japoneses.

Lot

No es posible verlo llegar, ni verlo irse. Es la velocidad lo que lo impide: se mueve con la lentitud de un reloj. Llegará a la muerte de manera imperceptible; y tarde.

Se desplaza como un río de pampa. Sabe sólo construir en sedimentos y su reino, su cuerpo, él mismo, son un delta tibio. Opaca su piel delicadamente cada mañana en prolijos y sistemáticos aseos, despreciando exhuberancias y brillos. Se las arregla para que el sol lo ilumine sin estridencias.

Llega sin avisar, silencioso. Es como un río triste pero debe decirse: nunca se detiene. Hoy está aquí y mañana a tres pies de aquí. Pero no será el mismo. De las leyes del universo solo esta respeta.

La lentitud de sus aguas permite el reflejo y el se mira embelesado. El es el cielo, el es los otros, el es las historias de los otros. Se relame en sus aceitosos remolinos. Su reino no es vasto: es total. No reclama consciencia sobre los otros, no la necesita. ¿Le alcanza su existencia? No, pero no lo sabe. Usa a los otros sin distinguirlos. En sus fantasías, cada una de sus mujeres es un miembro de su cuerpo.

En alguno de los hechizos de la niñez, cuando los magos nos dibujan, alguna de las palabras del conjuro fue mal pronunciada. El se atoró en la maravilla de descubrirse y se mantuvo opaco. Todos los otros, frente a él, dudamos de nuestra existencia.

jueves, abril 03, 2008

904

hoy yo soy leve
podría morirme, hoy
pero hoy vivo

Síntesis


ah , the kiss (let's have safe sex)
Originally uploaded by cariocando.

es tan urbano
el amor estético.
carne diseño

miércoles, abril 02, 2008

El susurro se repite. Es silencio, es palabra, es ruido. Susurro. Suyo, en mis oídos. ¿Es amor? No lo sé, no hay tiempo para saberlo. No hay tiempo y no. Cientos de mensajes nos esperan, cientos de palabras diremos mañana, nos repetiremos mañana.

No diremos amarnos. No nos amaremos.
esto es sueño;
nubes cambian otoños
por elefantes.

domingo, marzo 30, 2008

aeropuertos
flotando en la nada:
gente de viento
Cuando la noche
la ciudad nos abriga;
somos las luces.

Viaje

Viajando rápido tengo la sensación de que no viajo: la tierra cambia a mi alrededor. Con una cierta sorpresa veo como una ciudad me rodea, extraña. Su contundencia es incuestionable pero no alcanza; la siento mentira. De esta escenografía que ocupa mis ojos desconfío; las calles que no recorro probablemente no existan.

Imagino que podría ser yo quien la proyecta, magnífica e inabarcable. Me enternezco en pensar que me invento ciudades, llenas de rostros, sabores y acentos. Mi cuerpo sigue acostado en alguna cama de mi niñez con los ojos en el tiempo.

Blogged with Flock

Te sueño feliz,
curándote sobre mi.
Suave tu sangre.

Petit bang

Desde algún momento hasta el final, exploto. Somos big bangs, mini bangs, expandiéndonos hasta el día  desconocido en que nos contraemos y nos devoramos el espacio. Nuestros muertos son agujeros negros., y la memoria devuelve imágenes que ya no están ahí.

El universo, como nosotros, se expande emocionado. Vivir es asi.
Escucho tu voz
entre todas las voces.
Tu nombre: Ruido.
Los bienes que intercambiamos, oro que no es amor. Yo no te compro, te robo a veces. Pero tu dueño es tu dueño y duerme en tus silencios.
El infinito es el tiempo del tiempo.
Viajar hasta acabarnos.

miércoles, agosto 15, 2007

la noche

hay cosas que la noche se lleva

otras

se te esconden en los poros y se disfrazan de agujas. hacés un erizo de tus penas y miserias: dolés. te duelen. el vaivén es largo y remoto, a veces disimula: los extremos son siempre los mismos. nada más ha de haber bajo nosotros que la historia de lo que nos dolió

quién quisiera viajar al pasado
si lo tengo en tus ojos: rían o lloren;

no están aquí.

nosequé

todos los poemas
las palabras, las rimas, las sílabas
las verdades, las confesiones, las declaraciones
lo que digo, lo que miento, lo que grite
lo que me importa
lo que me mata
lo que me duele; dolés; dolieron
la simultaneidad de todos los espejos

todos los poemas y todos los demás son:
un coño atravesado por el sueño de nosequé

lunes, abril 02, 2007

Nubes


DSCN2772
Originally uploaded by xgrant.


No me engañás;
ejército de sombras
son tus vapores.

Molino


Molino
Originally uploaded by xgrant.

Son las lágrimas
borrando los detalles;
queda la torre.

domingo, febrero 11, 2007

El hilo del collar. Tengo las cuentas, tengo más cuentas que todos. Sólo faltás vos. Solo falta el hilo del collar.
Abro los ojos y veo. Doy vuelta el espejo. El espectáculo que soy aburre: tengo que verlos a todos.
Si no me abandono es por capricho. Defiendo mi desgracia frente a una felicidad arrasadora. A veces quiero ser estos tristes ojos.
Sueño, yo. Pero no soy yo quien despierta.
Es un coñito de plumas doradas. Sus labios aletean en mi nariz. El perfume es antiguo.
Como moscas danzas los colibríes. Imagino en sus ojos el vértigo,te imagino, veloz en sus miradas. Una mujer que recorre el universo a la velocidad de la tierra.
Mi mano se desnuda dejando un rastro de plumas blancas y negras. Mi mano, atada al suelo por la cordura, sin cielo, sin viento. Sin horizonte.
"Mi mano, derecha, se vuelve sobre mí intentando una huida. Se niega y me castiga por no dejarla volar."
Querés callar y cortarme esta lengua que podría hablarte por dentro.

sábado, enero 06, 2007

Los reyes son reinos. No hay súbditos: hay otros que también somos.
Es en la frontera donde los países existen. Una vez que entramos, se desvanecen.

El amor está en la frontera.
La isla se asoma en el acantilado y suspira el horizonte. Se sabe reina del mar y de nada más.
Desde aquí puedo ver pájaros, a diestra y siniestra. Algunos, tornasolados y audaces, cruzan la frontera imaginaria.

Yo soy todos los pájaros.
Abracé hace unos siglos este árbol. Me atrapó, es cierto, haciendo hojas verdes y soleadas de mis plumas. No importa. Sus ramas abrazan mis piernas y me elevan verano a verano de cara al sol y al viento. Nuestra quietud es un engaño. Veloces, viajamos el cielo y sus intactos mapas. A la tierra no la viajamos: la somos.
Hacia el sur la torre es el faro de los alunados. Se refleja en sus ojos cuando buscan refugio en la tierra diestra. Dichosos ellos, conocen y viajan los dos mundos. Para los otros, al norte de la temida línea, la torre queda al borde de la luz y nada pueden imaginar después de ella: tanto temen.
En el límite construyo la torre siguiendo en detalle los planos de algún pueblo perdido. Es un entramado complejo y perfecto que imagino se garabatea espléndido en el horizonte: no lo sé; nunca salgo de aquí. Mi torre es una enredadera que se enamora día y noche del cielo.
Hay unos pajaritos negros en el pasto. No sé si los soñé, no importa: mentían. La cordura no queda de este lado del mundo.
Replegado. Vuelto sobre mi y vuelto a plegar, las hojas marcadas y un papel que es piedra. Se leen aún algunas letras, fragmentadas: lo que dice no se lee. Quisiera una vez más, sólo un pliegue más pero es imposible.
Otra vez el viaje. Quien sabe la geografía abandone su rigurosidad maldita y vos estés también del otro lado del mar.
Un pequeño insecto a lunares revolotea tu cuerpo y te admira, soñando las montañas mágicas que sus ancestros imaginaron para él. Lo espantás: entonces se abandona al viento. Con las alas repite el relato que su especie tendrá de tu existencia.
No tengo idea de mis pies. Vuelan de palabra en palabra sin pensar en nada. Dispersos. Desahuciados.

domingo, diciembre 31, 2006

Oigo pájaros
piar sobre tu nombre;
pero no estás.
Suelto tus lunares al cielo y me despido. Te deseo que ojalá.
La boca se congela en un beso helado, de celuloide y nada. No estás, el beso te espera y no vas a llegar. El beso lo sabe.
El mar, el puerto, un millón de almas y yo detenido en la tuya, niñita.
Las ranas miman la noche con sus sílabas. La música es para mí: lo sé aunque me distraiga recordándote
Me bendiga un amor de pájaros retorciéndose en el aire, un amor de sube y baja y cielos y abismos y viento agitando mis alas con calor y tormentas volando mañanas incalculables. Un amor que me sacuda de vos.
Estos pájaros te vieron. Estos pájaros te olvidan. También soy una nube de pájaros.
Disfruto horizontes y mares. Sé que las montañas acarician mis pies cuando les doy mi aliento.
Un millón de pájaros no lograrían ocultarte.
Navegamos con comodidad la tragedia. Naufragamos en el futuro que no ha llegado y la certeza aterradora de todo lo que no trae.

sábado, diciembre 30, 2006

Tememos el instante en que se desmoronan las paredes del aire que construimos en el futuros. Lloramos los imperios que no existirán.

martes, diciembre 19, 2006

Golpeo tus pies
como los mares nuevos.
Quiero que caigas.
Quiero tus ojos
besando el verano
sin ningún miedo.
Las prolongamos:
horas como minutos.
Aquí estamos.
Sufrir un poco
el amor desganado.
Lo que prefieras.

viernes, diciembre 08, 2006

Desde aquí la tierra es un tímido milagro que se esconde en nubes. Un verano recorre la tierra prometida.
Imagino todos los calores. Me abandono a tu verano frutado y embriagador. Perjuro tres veces de la vigilia y te elijo reina. Vos decidís mi destino.
Las distancias se acabarán. No quiero verte desde el aire, quiero hundirme cuánto antes enla calidez de tu barrio.
Amamos la luz.
Nuestros ojos y ella
sobre las cosas.
Desde el aire
amanece en Brasil.
Siempre el aire.
En los mármoles
ellos, por todos lados.
Helenizados.
Acumulamos
los más viejos dibujos.
Son los tesoros.

martes, diciembre 05, 2006

Transpirada y desnuda es un animal salado y hecho de perfumes. Tiene el ombligo inmenso y lo llena de vino tibio y especiado. Ella me emborracha.
Una luna loca se aferra a las ventanas. Aparece zigzagueante y escapa, endiablada. La tierra se acerca, la luna se calma.
Estoy habitado por la magia. Buco su dulce voz mientras sobrevuelo los bosques en la penumbra del atardecer. Espío los pequeños fuegos que las habitantes del bosque preparan para templar el lecho de los hombres. Desde la copa de los árboles se entremezclan el color de la cena y de sus cuerpos. Una de ellas me espera con las manos abiertas listas para encerrar mis mejillas y apagarme. Quiero llegar a ella antes del rocío.
Todas las mujeres se reunieron en la playa con sus pequeños y únicos libros. Miraron al mar, agitado y confuso, y entonaron el himno que es la canción de cuna de los dioses. Poco a poco el mar, se aferró al compás de estas voces espejadas. Besó las costas de la tierra una y otra vez, incansable en detalles, calas y fiordos. Las mujeres no dejaron de cantar y una de ellas, la más rubia, dejó que el mar le besara los tobillos mil y una veces.
Acá estoy, hecho amores. Entre el cuello y el sexo, revolotean pájaros. Los hay suaves y ásperos, de agudos picos. Yo estoy aquí, lleno de pájaros.
Un caballero se inclina sobre la flor que aún tibia, guarda el recuerdo del sol de la tarde. La humedad lo invita a hundir los dedos entre sus tímidos pétalos, plegados sobre la dulzura que los habita. Una modestia de violetas en la belleza de lirios.
Soy un hombre furioso como mi padre. Arrastramos las cicatrices de caballeros errantes. Lo sé, somos hijos de olvidos y abandonos, de sangres que no se detuvieron en puertos ni hembras.
Este, el mar de los Sargazos, tiene la tibieza del hastío y el vómito. Tiene la quietud infame que pervierte los mares. Este mar maldito no tiene viento.
Sin ella no hay pasaje de vuelta. Sin ella siempre estoy suelto en un país ajeno que me seduce y me dispersa, que me consuela sin saciarme. Mi alma pide la calma de su puerto cálido.
Soñarte, encantada y ancha. Como una ciudad un lecho un valle un país una casa una yegua que me llevará a través del cielo hasta el lugar dónde nací.
Nos siguen las noches, silenciosas. Al mirar por encima del hombro en los pasadizos las intuímos. Noches invisibles, imposibles, negras linternas que apagan el cielo. Aceleramos ingenuamente el paso. La noche obedece al tiempo, y el tiempo corre tanto, sólo tanto como nosotros.
No me gusta la fingida delicadeza de sus andares. La ternura es inimitable, perfecta. Huele a flores de canela, a bosques bajo la lluvia, a galletas rústicas y especias de oriente. No me gusta su fingida delicadeza, no huele a nada.
Tengo entre el pecho y el sexo cientos de cicatrices. Unas duelen, otras son un recuerdo en relieve, un grabado de sangre. Estuve en más batallas de las que recuerdo, es cierto. Pero de todas volví con vida.
Cuando me acuerdo de vos me fuerzo a pensar que existo. Los actos del destino son una verdad mayor que tus pequeños gestos. Cuando me acuerdo de vos no puedo evitar que tus pequeños gestos todavía me duelan.
Como un centro mágico el aeropuerto dispara almas hacia todo el mundo. Si fuéramos luces verías los destellos y chispas rodear el globo.
Son hermosas las mujeres que confían y se abandonan al fluir del cauce. Sabias, son dueñas del detino. No conocen la audacia porque no conocen el miedo.
Dulces yeguas curvan sus generosas caderas. Sisean sus perfiles para prolongar sus cántaros dando cobijo a los pájaros. Sus emplumados coños huelen a jazmines.
Una mujer mandarina de ojos azules agitándose bajo las hojas. El bosque es tropical pero la nieve. Pero la nieve.
En las letras hay números y sexos. Es obvio que vos sos más que tres: tu destino podría si quisieras ser perfecto. Sólo falta que despejes la variable que soy.
Las mujeres magas. Los hombres mágicos.
Jugamos a las noches. Jugamos a las mañanas. Las cartas son las mismas pero la luz es otra.
A veces me siento renunciando a todo. Desnudo el mundo hasta quedarme con una pila de huesos. Son verdad, es cierto. Pero no alcanzan para hacer un hombre.
Vuelo hacia la tranquilidad de tus pequeños brazos. Estaré mejor porque puedo cuidarte.
Un cazador. Un cuidador. Un niño guerrillero, refinaldo y salvaje.
Y esperamos
la luza que nos llevará
lejos de aquí.
Mientras te sueño
opino que el cielo
ya te conoce.
Los no-lugares
desnudan la ilusión
que habitamos.
Siempre lo mismo.
Quiero los espíritus
bajo tus vestidos.
Imaginamos
que vamos y venimos.
Estamos aquí.

lunes, diciembre 04, 2006

Me descubro ante por los valientes que entregan la cordura para traernos las palabras que nos salvan.

Mi sombrero en el aire por los sobrevivientes.
Este concierto asusta las pieles.
La discusión lleva siglos. Aprender a mantenerse en ella, saberla irresoluble. ¿Qué somos? Unos cuántos conflictos que el sexo y el vino ahogan.
Quisiera hoy deshacerme y yacer como un charco de amores bajo un cielo y un bosque.
Dios se repliega. Divide y no reinarás. Transcurrís en un conflicto imposible en el que sólo habrá un muerto.
Somos todo esto que somos; todo. Tememos divorcios y fragmentos. Resistimos con rígida pasión; rara vez funciona. Tarde o temprano somos un charco recorriendo el mundo hasta el mar.
El miedo es amanecer o crepúsculo. En los bordes, en las fronteras, al final de la piel: ahí habita el miedo.
No son disparates las voces de los muertos. Reclaman el paraíso que la noche les niega. Están ahí, pero no lo saben.
La angustia viaja en el centro del cuerpo, como una centella buscando hacer tierra. Quizás si estuviera sobre vos podría dispararte este relámpago: sos inmune. Lo que me mata te alimenta.
No me importan los jugadores de monedas que apuestan lo que les sobra.
Entiendo, si esto es posible, los dioses que se multiplican y la simplifiación monoteísta. Dios es un reflejo cuando muchos y nos tranquilizamos en ser los títeres de un panteón alocado. Pero dios, la idea, sólo puede ser uno. Un sólo reflejo del concierto que dirigimos. Si, la canción es a veces triste. Pero es una.
Inteligirte;
saberte los múltiples
que nunca serás.
Finge la quietud:
un glaciar erosiona
toda memoria.
Pienso, un héroe,
es el que sobrevive
todas las voces.
No nos queda más
que la mirdad grande.
Estamos aquí.
Soy la semilla
de putas y payasos
enamorados.
Está tu amor
en un lugar del tiempo
que no encuentro.
Tenemos miedo.
Las camisetas mienten
divinidades.

domingo, diciembre 03, 2006

Aguas

El agua se agita y el polvo y las arenas nos tiñen en nubes. La superficie es compleja y devuelve lo mismo pero en otras proporciones. Desleales reflejos se dispersan: nos descomponemos. Somos aún estos fragmentos, nos reconozco en instantes.

El amor es esta locura, una piedra en el agua que nos deshace el tiempo. Un tiempo en el que no logramos vernos y somos para nosotros mismos un recuerdo.

Estoy aquí, en este desacuerdo. No sé si soy más cierto en la quietud o en la locura, breve. No sé si soy distinto. Estoy aquí, no sé bien cuando.
Todos los santos
mentirán tu futuro.
Nada haremos.
¿Con agua fría
mataremos la magia?
Ay de nosotros.
Sobreviviré
vomitando poemas.
Nada temeré.
A los antiguos
compadezco mi alma:
somos herencias.
Este, mi cuerpo
querés que yo quiera
este, tu cuerpo.
El mismo compás,
pero no nos amamos
en simetrías.
Voy tan desnudo...
Dormiré la batalla
sobre tus sueños.
Hasta tu cuerpo
peleo mis amores:
estás jurada.
Son las pasiones:
están alborotando
mis generales.
Dios es sencillo:
uno. Siempre es uno.
Vos y dios, uno.
Las olas traen
memorias que no tengo.
Yo me asusto.
De lo sentido
nada puedo olvidar
pero olvido.
Es la batalla
del amor y el miedo
siempre la misma.
¿Cuál es la verdad?
No tengo miedo de vos
pero también.
Esto es el mar;
los restos del naufragio
me desconciertan.
Es este vaivén
de locos espíritus
mi desconfianza.

miércoles, noviembre 01, 2006


tristeza
Originally uploaded by Hampos.

Esta tristeza
es un cielo extraño
sin estaciones.

miércoles, octubre 25, 2006

Nadie

Hablamos en las generalidades. Nos escondemos en primera persona, tímidos, pero nos desplegamos como un mapa complejo y vasto en las generalidades que nos urge compartir. Acá estamos, promediados en una suma de seres que es a su vez una suma de seres que no sé que será. Replicamos nuestras interioridades y nos confesamos promedio, gris mescolanza que elige ignorar nuestros colores. A veces las pasiones nos desintegran un rato: las odiamos. El amor es un golpe de estado que cuestiona a nuestros generales. El miedo de uno es el miedo de todos y recordamos lo peor: quizás no seamos.

Entonces elegimos otra vez esta quietud. Integrados somos menos pero más tranquilos. Opacos pero protegidos en todos.

Cuando decimos lo que el hombre es no hablamos de nadie. Todos los plurales son mentiras.
Si no vivo no muero. La inmortalidad es posible pero imposible.

martes, octubre 24, 2006

Ahora toco
tu lejana belleza.
Soy este mago.
Está la noche.
Silencio a deshoras
entre nosotros.

Pájaro


Fear of the Dark
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Ya no volarás.
El cielo que te muestra
no te sostiene

Símbolos


Dictionary of Symbols
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Abrí símbolos
que dibujan historias
mientras mi noche.

lunes, octubre 23, 2006

Cielo


sunday hill
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Pero no vuelas.
Te recortas sin cielo
que te sostenga.

A scanner darkly


The Renoir
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En la tiniebla
se vislumbran quebrados.
Sus seres temen.

Nube


Cielo
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Vuelas las aguas
que no serán tormenta.
Todas son sombra.

domingo, octubre 22, 2006

Soy



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Entonces me ves
por detrás de las luces:
también ese soy.

Spaguettis de luz


Traffic light spaghetti
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Todas las luces;
felices borracheras
que olvidamos.

Negra cebolla.
Opacas las palabras.
Besos de nada.

sábado, octubre 07, 2006

Todos los rostros
hablan desde sus ojos
la misma lengua.
Ella me dará
olivas encantadas
al atardecer.
Te soñé decir
"Estoy enamorada".
No sé de quien.
En estas copas
estamos sin amores
enamorados.

martes, octubre 03, 2006

Sueño futuros
de instantes y siglos
desde mis soles.

domingo, octubre 01, 2006

No duermas de mi,
que atardezco tuyo
en los dos mundos.
Aquel trato hoy
parece un mal trato:
ganamos nada.

viernes, septiembre 29, 2006

Estoy del lado
de los que se han ido.
Yo sigo aquí.
Y vos quedaste
del otro lado del mar,
traficándome.

lunes, septiembre 25, 2006

Todos los verbos
asisten sin aplausos:
la despedida.

domingo, septiembre 24, 2006

Con el frío voy.
Otro lado del mundo
quizás espera.

sábado, septiembre 23, 2006

Cerremos trato:
si no tengo tu carne
tengo tus sueños.

domingo, septiembre 17, 2006

Tus pasos, verdes.
Quizás se piensan pasto,
pero son plumas.

viernes, septiembre 15, 2006

Pasó la noche.
Siento que un secreto
besa mis labios.

miércoles, septiembre 06, 2006

Otros idiomas

Llega la sangre, atolondrada. La sangre no piensa, no tiene ideología ni conciencia. Se agolpa aquí o allá siguiendo alguna sorda llamada, ¿primitiva? La siento correr como si no fuera mi sangre, como si no tuviera nada que ver conmigo, como si fuera parte de otro sistema al que me conecto de manera violenta y súbita. Un cuerpo paralelo que presta sus oídos a dioses y demonios.

Hay otros idiomas, que no escuchamos pero entendemos. Simples e imposibles idiomas, hechos de palabras que son cosas y voces que son sangre. La verdad solo visita nuestra lengua desde lejos, alguna vez.
Hoy me complace
la mañana de menta;
labios de frío.

sábado, septiembre 02, 2006

La misma ciudad.
Hay frío en el viento.
¿De dónde viene?

¿Si es reflejo
tu mirada distante?
No lo sabemos.

Historias hechas
de lo que queremos ser
y no seremos.

miércoles, agosto 30, 2006

En luz escriben
todos los horóscopos.
Eppur si muove.

Al despedirnos
ensayamos tibiezas.
El frío sabe.

domingo, agosto 27, 2006

Llueve la lluvia.
Tan pocos verbos puede;
sin llover, muere.

Aquí estamos
en la noche ya vieja.
Tememos al sol.

sábado, agosto 26, 2006

¿Es esta noche
última o primera?
Es esta noche.

viernes, agosto 25, 2006

Cálido caos
hecho de bendiciones.
Viajar el viento.

martes, agosto 22, 2006

Entre la noche
y la mañana siento.
Hora de brujas.

miércoles, agosto 09, 2006

Huyen los días
detrás de grises nubes
que no alcanzan.

lunes, agosto 07, 2006

La forma de las historias

Pienso en la forma de las historias. Esas, de geometría sintética y codificada. Se que es esta historia, se como empieza y termina. Calculo los picos y las caídas, las navego como lagos de artificio y la historia empieza y termina en su silencioso e implacable perímetro. Simple lógica agitando apenas nuestras sangre.

Luego algunas historias son como piedras maravilla que el tiempo recorta. Nos golpean dulcemente en el cuerpo: son magia. Historias únicas, recortadas como diamantes. Caras incontables, luz en la profundidad, reflejos de viento. El tiempo las regala sin abusos.

Los diamantes si se pagan, se pagan con el cuerpo.

Desasosiego.
Leve, como de plumas
y de llovizna.

jueves, agosto 03, 2006

En la mañana
un dios reparte poder;
son buenos días.

Magia, coqueta,
me tienta en palabras.
Aún espero.

miércoles, agosto 02, 2006

No es una luz.
El frío dibuja personas
como ventanas.

Gorriones de rapiña

En las palabras, frente a las palabras, se agazapa la visión de los otros. Como un venado intentando la carne saltamos en una u otra lengua para luego, asustados, arrastrar nuestra conquista hacia los rincones del deseo. En estos retazos, en estos fragmentos que ya son leve carroña fabulamos la orgullosa presa.

Imagino que existimos detrás de estas confusiones; imagino sus rostros como mi rostro en el espejo buscando las marcas del tiempo. Me reconozco en ellos: se reconocen. La aburrida divinidad existe y somos réplicas sin maravilla, budas de plástico arrastrando de aquí para allá restos de una cacería ajena. Dolemos, jugamos a las guerras y a los reinos; nos tememos en los espejos. Quizás a veces seamos, entre nosotros, en los turbios reflejos que nos susurramos. Poco importa. El tiempo es siempre Otro que no somos nunca.

Entre la boca y los ojos de Dios hay siglos.

Este invierno
miente nuestra tibieza;
ventana ciega.