La relatividad es un poco cansadora. Tanto rumiarla me acerca compasivamente al fanatismo, intentando huir de la incertidumbre masiva y el hastío. Lo atractivo de las certezas es que otorgan enemigos y guerras que nos abrigan en la noche. No elegimos ser creyentes o incrédulos; todo nos es dado, por un tiempo. Buscamos algún sentido que mantenga las velas encendidas. Fiestas, dioses, amores, pasiones, libros.
La relatividad es agotadora. El único consuelo, quizás: es infinita. La inexistencia, como una llamarada, arde en innumerables dibujos.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)




1 comentarios:
Siempre estuvimos en guerra con orientasia!
Publicar un comentario