Hablamos con el cuerpo. De cuando en cuando, nos sumimos en profundos silencios. Los amores nos lloran, luego nos olvidan, luego enmudecen también. Hay quien dice que la barca nos traerá de vuelta y nos dejará en algún puerto cercano, al final de esa noche de silencio y tránsito.
Quien sabe.
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