Como palitos chinos, como líneas que existen, con un origen y un destino. Finitas, extraordinariamente breves. El tiempo nos ata, una cinta que nos acerca y comprime unos con otros. Nos tocamos en el tiempo. Nos encontramos, nos perdemos y olvidamos, cuando olvidamos, solo en el tiempo.
Irregular, implacable y esquiva llega la noche, con su código estricto. Como quien se viste para una fiesta de gala, nosotros, para dormir nos desnudamos del tiempo. Entonces nos desatamos, entonces muertos y vivos convivimos sin límites ni pudores. Sueltos al fin de esta tortura de días y noches contadas y contables.
El tiempo es una forma de vigilia, una máscara incómoda. Intentamos escapar, siempre, en borracheras y sexos.
Quien sabe lo logremos.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)




1 comentarios:
Fantástico!
A punto de ser fan...
Publicar un comentario