viernes, noviembre 21, 2008

Duermo mañanas y tardes. Las noches no son obligatorias: se eligen. De cuando en cuando, una noche negra agita nuestro espíritu. No son frecuentes. Casi siempre, aquí, las noches son grises. Vivimos bajo un sol que ni sale ni se esconde.

Dios nos ayude.

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